El Miyako Hotel Kyotohachijo se encuentra justo enfrente de la estación de Kioto, a unos 15 minutos a pie de la terminal de autobuses urbanos y cerca de los principales templos y monumentos históricos de la ciudad: el templo Nishi Hongan-ji, el templo Toji, el santuario Fushimi Inari y muchos más.
El hotel dispone de un total de 988 habitaciones y suites repartidas entre sus dos edificios. Poseen una decoración elegante y minimalista, y están equipadas con conexión wifi gratuita, aire acondicionado, escritorio de madera, televisión de pantalla plana, minibar, baño privado con ducha, bañera, artículos de aseo y bata japonesa o yukata.
Los huéspedes del Hotel New Miyako pueden darse un capricho, comprar algún souvenir en la galería comercial Miyako Avenue o participar en varias actividades tradicionales. Además, disponen de aparcamiento privado con descuento y centro de negocios. El hotel también ofrece un salón de belleza, una tienda de aperitivos, máquinas expendedoras y seis áreas de restauración, entre ellos el restaurante Le Plaisir, un restaurante tipo buffet internacional, el Shisen, que sirve cocina china de Sichuan, el tradicional Kyoyamatoya, que sirve platos japoneses de temporada, el café-bar Ronde, que incluye una gran selección de platos y bebidas además de servir un desayuno americano y dos bares elegantes y modernos donde podrás relajarte mientras te tomas un cóctel o un té.
Si quieres disfrutar de la combinación perfecta entre modernidad y tradición durante tu visita a Kioto, el Miyako Hotel Kyoto hachijo es una elección acertada.
«Dado que las reseñas de otros huéspedes me fueron útiles antes de mi llegada, quiero dejar una para futuras estancias. El hotel está muy cerca de la estación de metro de Kioto y de la estación de Shinkansen. Desde esta última, se llega en pocos minutos a pie, lo que lo hace muy conveniente. El autobús al aeropuerto de Kansai también está cerca. Para nosotros, que visitábamos Kioto por primera vez, fue extremadamente útil. La habitación del hotel tiene un tamaño similar a las de China, y es mucho más grande que las de Tokio. Lo único es que nuestra habitación daba a la vía del Shinkansen y nos despertaba el ruido de los trenes cada mañana. El check-in y el check-out se pueden hacer de forma automática, lo cual es muy práctico. Lo único es que tuvimos que pagar una tasa de alojamiento adicional al hacer el check-in, algo que no nos cobraron en nuestro hotel de Tokio. Además, hay muchas tiendas en los alrededores del hotel. En general, es un hotel al que volveríamos.»