La Granja de Cría de Lipica es la cuna de los lipizzanos, los nobles caballos blancos. Debido al exclusivo y refinado gusto de los Habsburgo, la cría de estos caballos comenzó hace 400 años. Hoy en día se les puede ver galopando durante los entrenamientos o en espectáculos.
Atravesando un paisaje variado, llegamos al brillante Adriático y al encantador pueblo costero de Piran, un antiguo puerto aduanero veneciano. Sus románticas calles estrechas y su agradable clima lo convierten en el lugar perfecto para el romance. No es de extrañar que los venecianos lo usaran como nido de amor en el siglo XIII.
