Si decides alojarte en Hotel Montecarlo, disfrutarás de una fantástica ubicación en pleno centro de Venecia, a unos pasos de Plaza de San Marcos y Basílica de San Marcos. Además, este hotel para familias se encuentra a 0,4 km de Puente de Rialto y a 0,5 km de Gran Canal.
Aprovecha los prácticos servicios que se te ofrecen, como conexión a Internet wifi gratis, servicios de conserjería o servicio de cuidado infantil (de pago).
Este hotel cuenta con una cafetería para tomar algo rápido, pero también puedes aprovechar su servicio de habitaciones con horario limitado. Qué mejor forma de acabar el día que con una bebida en el bar o lounge. Se ofrece un desayuno bufé todos los días de 07:00 a 10:00 con un coste adicional.
Tendrás conexión a Internet por cable gratis, un centro de negocios y check-in exprés a tu disposición. Se ofrece servicio de transporte al aeropuerto (ida y vuelta) de pago disponible 24 horas.
Te sentirás como en tu propia casa en cualquiera de las 62 habitaciones con minibar y televisión LCD. Para los momentos de ocio, tendrás un televisor con canales digitales y conexión a Internet por cable y wifi gratis. El cuarto de baño está provisto de artículos de higiene personal gratuitos y bidés. Entre las comodidades, se incluyen caja fuerte, escritorio y teléfono con y llamadas locales gratuitas.
«Ubicado en la Calle Specchieri, a dos minutos andando de San Marco, es un hotel acogedor y cómodo, con habitaciones confortables.
Cuenta con ascensor, gimnasio (que no utilizamos) y un comedor para desayunos, no demasiado variados pero abundantes y sabrosos, tanto en dulce como en salado. También ofrecen meriendas gratuitas que nunca aprovechamos, pero es interesante por si se anda por la zona y se quiere un tentempié.
Las habitaciones dobles tienen baño completo con ducha y secador de cabello. En el cuarto hay armario, caja fuerte, nevera y escritorio, además de hervidor y surtido de café y té.
Todo está impecablemente limpio y ordenado, aunque podría haber algún enchufe más cerca de las mesitas de noche. En la primera habitación que nos dieron el aire acondicionado hacía mucho ruido, y nos cambiaron sin problemas a otra más silenciosa.
En recepción hablan muchos idiomas, casi todo el personal hablaba español, lo que nos facilitó mucho las cosas. Fueron muy amables y nos dieron muchos consejos para aprovechar la estancia.
Una de las cosas encantadoras es que se sigue dejando la llave en recepción, lo que acentúa el aire bucólico del hotel.
En los alrededores hay numerosos restaurantes y tiendas con precios razonables para estar junto a la plaza de San Marcos.»