La Gran Muralla de Jinshanling, sin haber sido sometida a grandes restauraciones, conserva las huellas del paso del tiempo de sus muros de la dinastía Ming. Con sus numerosas torres de vigilancia y una gran variedad de estructuras arquitectónicas, es un paraíso para los aficionados a la fotografía.
Aquí se puede admirar en silencio la majestuosidad de la Gran Muralla serpenteando por las cumbres de las montañas. En otoño, es frecuente ver un mar de nubes, y al atardecer, los rayos dorados del sol bañan los muros, como si un dragón se cubriera de un manto dorado.
Aventura ligera para amantes del senderismo: caminata para sentir el encanto primitivo de la Gran Muralla salvaje. Experiencia pura sin compras, compensación de 3000 yuanes si entras en tiendas.