Concebida en el siglo XIV, la torre del reloj es uno de los restos de las primeras murallas de Berna. Durante más de 600 años, el reloj ha dado la hora. En su interior, el tiempo parece haberse detenido y aguarda una fresca soledad.
El fiable funcionamiento de la tecnología medieval proporciona estabilidad a los visitante. Unos 130 escalones hasta la cima de la escalera de caracol conducen a un mirador. Desde aquí, se pueden contemplar los tejados del casco antiguo e incluso los Alpes.
Visita el mecanismo del reloj con tu guía y sigue paso a paso el espectáculo de marionetas hasta que cante el famoso gallo.
















