
▲ Los murales de la Universidad de México son famosos por su grandiosa escala, colores vibrantes y profundos temas sociopolíticos. Surgidos en la primera mitad del siglo XX tras la Revolución Mexicana, fusionan símbolos culturales autóctonos con técnicas pictóricas europeas. Artistas centrales como los "Tres Grandes del Muralismo" —Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros— plasmaron en los muros de los edificios universitarios la historia de México, las luchas revolucionarias y la vida popular, mediante un estilo narrativo épico. Combinando fuerza artística con valor educativo, se han convertido en un símbolo icónico del arte público latinoamericano.


▲ El Museo Nacional de Antropología se destaca por su impresionante arquitectura y su colección incomparable. A través de exhibiciones exquisitas, presenta de manera sistemática la rica historia que abarca desde las civilizaciones indígenas hasta el México moderno. Entre sus tesoros más preciados, como la Piedra del Sol azteca y las maquetas de las ciudades mayas, se recrea vívidamente el esplendor de las antiguas civilizaciones. Es considerado el santuario definitivo para comprender la civilización mexicana e incluso la de toda América.

▲ Las Pirámides del Sol y la Luna, ubicadas en Teotihuacán, son una de las antiguas pirámides de Mesoamérica y un importante símbolo de la civilización indígena precolombina. La Pirámide del Sol, de imponente escala, es una de las colosales construcciones del mundo antiguo; mientras que la Pirámide de la Luna, con su elegante diseño, forma junto a la Calzada de los Muertos y el conjunto de plazas un solemne centro ceremonial. Aunque las dos pirámides no corresponden exactamente al sol y la luna, su majestuoso volumen, su precisa disposición geométrica y la antigua cosmovisión que encarnan, muestran en conjunto los incomparables logros arquitectónicos y el misterioso encanto de esta ciudad mesoamericana.

















