Visita un bullicioso mercado del barrio: no es solo ir de compras, es donde tu anfitrión te muestra cómo viven, cocinan y se relacionan los locales.
No te marches solo con el estómago lleno, sino también con nuevos amigos y el sabor emocional de Vietnam que perdura más allá del último bocado.
No te guíe un experto culinario, sino alguien que ha vivido las historias que cuenta — prepárate para cuentos populares, recuerdos gastronómicos y secretos culturales compartidos en cada paso.