Flores de cerezo bailan y caen en aguas esmeralda, barcas meciéndose bajo el cielo acuático. Brisa primaveral acaricia rostros en éxtasis leve, melodías ancestrales fluyen hacia sueños serenos.
Agua cristalina refleja la belleza de los cerezos, navegar sobre ella es como ser un inmortal. Si en esta vida puedo estar acompañado por la suerte de los cerezos, no envidiaré ni a los patos mandarines ni a los inmortales.
Del 21 de marzo al 15 de abril de 2026, salidas diarias con un mínimo de 4 personas