Fue construido con materiales de la época, como ladrillo y piedra, y su ubicación geográfica (el cerro de San Lázaro) se debió a una estrategia militar, debido a la excelente elevación del terreno (cuarenta metros sobre el nivel del mar). Gracias a esta considerable altura, cualquier movimiento del enemigo podía ser avistado y, en consecuencia, se maximizaba el tiempo de reacción ante cualquier intento de invasión.