¡Ah, si todos los cafés fueran así! En este fantástico café italiano con altos taburetes (abierto desde 1953) en la Piazza, el café es un asunto serio. Los granos se tuestan en el local (literalmente se pueden oler desde una manzana de distancia) y Tomoca sirve uno de los mejores cafés de la capital. También venden granos por medió kilo y hay un mapa del café etíope en la pared.