Al caer la noche, la cascada de Huangguoshu se convierte en una gigantesca pantalla, con deslumbrantes luces proyectadas sobre ella.
En el escenario, se suceden las actuaciones de danzas y cantos étnicos. La danza Lusheng de la etnia Miao es apasionada y desinhibida, mientras que la interpretación sentada Bayin de la etnia Buyi es melodiosa y conmovedora.
A lo largo de la ruta turística se han instalado múltiples puntos de fotografía con efectos de luz dinámicos, donde la cascada al fondo sirve como un telón de fondo natural, creando un juego de luces y agua que se complementan a la perfección.