Cuando los revolucionarios anticomunistas asaltaron la casa de los Ceauşescu en 1989, quedaron impactados por la opulencia que encontraron. Mientras ellos pasaban frío y hambre bajo las austeras políticas de Nicolae y Elena Ceaușescu, los líderes del país vivían como reyes.
Gran parte del contenido de la villa fue saqueado por los manifestantes, pero lo que queda es un recordatorio de estos tumultuosos eventos. Visitar la Mansión Ceauşescu es una de las mejores cosas que hacer en Bucarest para sumergirse en la impactante historia cultural.