Anidada entre las suaves colinas de la región vinícola de Montepulciano se encuentra esta espectacular iglesia grecorrenacentista, construida en 1518 y restaurada en gran parte por el Papa León X en el siglo XVI. Es famosa por su ladrillo de mármol "brillante", un impresionante fresco de la Virgen y San Francisco, y un diseño que sirvió de base para la Basílica de San Pedro: es la precuela original.