Hotel Viñas de Lárrede de Sabiñánigo está a solo 15 minutos en coche de Valle de Tena y Museo Ángel Orensanz y Artes de Serrablo. Además, este hotel con campo de golf se encuentra a 6,4 km de Cascada D'Os Lucas y a 21 km de Ibón de Piedrafita.
Disfruta de una gran variedad de instalaciones recreativas, entre ellas una bañera de hidromasaje, sauna y piscina al aire libre de temporada. Otros servicios de este hotel incluyen conexión a Internet wifi gratis, servicios de conserjería y guardaesquís.
Si tienes hambre, pasa por el restaurante de este hotel, que ofrece almuerzos y cenas, o llama al servicio de habitaciones con horario limitado. Pon la guinda en el pastel a un día fantástico con una bebida en el bar o lounge o en el bar junto a la piscina. Se ofrece un desayuno bufé todos los días de 08:00 a 10:30 con un coste adicional.
Tendrás periódicos gratuitos en el vestíbulo, tintorería y un servicio de recepción las 24 horas a tu disposición. Hay un aparcamiento sin asistencia gratuito disponible.
Te sentirás como en tu propia casa en cualquiera de las 17 habitaciones con aire acondicionado, minibar y televisión de pantalla plana. La conexión wifi gratis te mantendrá en contacto con los tuyos. Además, podrás disfrutar de canales por satélite. El baño privado con bañera o ducha está provisto de artículos de higiene personal gratuitos y secadores de pelo. Entre las comodidades, se incluyen caja fuerte, escritorio y teléfono.
«El hotel es encantador en cuanto a decoración, sobre todo por el predominio de la madera, cosa que me encanta. Pero esa misma fijación por la decoración hace que se pasen por alto detalles prácticos que harían la estancia más cómoda. Por ejemplo, no se puede tener una mini nevera fuera de cualquier tipo de armario produciendo ruido de funcionamiento todo el día y toda la noche. A los que somos sensibles a los ruidos estas cosas nos molestan. Tampoco tiene sentido poner solo un espejo en el baño entre ambos lavabos: ¿cómo se supone que te vas a afeitar sin manchar todo lo que esté debajo del espejo? O tampoco veo lógico poner una cenefa de madera (o como se llame en términos de decoración) en pleno cabecero que impide que puedas leer con la espalda pegada al mismo, obligándote a recostarte más de lo deseable. Está ubicado cerca de un pequeño pueblo con una iglesia románica muy bonita (solo vista por fuera). La atención del personal es estupenda desde el primer momento, y me quedo con eso, aunque si fuera el típico quejica que pone 1 estrella por cualquier inconveniente (obviando el resultado global de la experiencia) se la pondría, y la dirección sabe a qué me refiero. Pero me parece injusto que un error de un miembro del personal perjudique el esfuerzo de todo un equipo.El parking dispone de un punto de carga de vehículos eléctricos, aunque al precio más alto que hasta ahora he encontrado en un hotel. En definitiva, me ha gustado la experiencia y la recomiendo.»