Si decides alojarte en Bealey Quarter, te encontrarás en una fantástica zona de Christchurch (Christchurch City Centre) y estarás a menos de 15 minutos en coche de Hospital público de Christchurch y New Brighton Beach (playa). Además, este motel se encuentra a 11,7 km de Sumner Beach (playa) y a 0,1 km de Bealey Avenue.
Con una terraza y jardín donde descansar y comodidades como conexión a Internet wifi gratis, ¡no te faltará de nada! Encontrarás también una zona recreativa o sala de juegos, una zona de pícnic y una zona para barbacoas.
Bealie, el restaurante del este motel, es un lugar fabuloso para almorzar y cenar, aunque también tienes a tu disposición una cafetería y un servicio de habitaciones con horario limitado. Apaga la sed con tu bebida favorita en el bar o lounge. Se ofrece un desayuno a la carta todos los días de 07:00 a 11:30 con un coste adicional.
Tendrás un centro de negocios abierto las 24 horas, consigna de equipaje y una lavandería a tu disposición. ¿Estás organizando un evento en Christchurch? En este motel tienes a tu disposición 80 metros cuadrados de espacio con zona para conferencias y una sala de reuniones. Hay un aparcamiento sin asistencia gratuito disponible.
Te sentirás como en tu propia casa en cualquiera de las 118 habitaciones con frigorífico y Smart TV. Mantén el contacto con los tuyos gracias a la la conexión wifi gratis. El cuarto de baño está provisto de ducha, artículos de higiene personal gratuitos y secadores de pelo. Entre las comodidades, se incluyen escritorio y hervidor eléctrico, además de un servicio de limpieza disponible todos los días.
«Llegamos tarde e íbamos a perder la hora de check-in anunciada, así que llamé con antelación para saber qué hacer. Aunque nadie contestó al teléfono, el contestador automático nos informó de que, si no hacíamos el check-in, dejarían las llaves de la habitación en una caja fuerte fuera de recepción. ¡Esto es una gran ventaja para los viajeros, ya que puede ser muy difícil llevar a cabo los planes de viaje según lo previsto!
Las instalaciones de The Lodge, donde nos alojábamos, eran en su mayoría comunes y típicas de un hostal; la gente parecía merodear por los pasillos. Para algunos, esto podía ser una buena forma de socializar o, por el contrario, intimidante. Estas zonas comunes estaban un poco desordenadas y sucias. Nos alojamos en una habitación con baño privado. Era muy básica, con dos camas individuales grandes juntas para formar una cama king. La temperatura de la ducha fluctuaba mucho, pero tuvimos una estancia cómoda.
No comimos en el lugar porque nos pareció demasiado caro, pero sí notamos que había una amplia gama de eventos sociales, como un concurso en un pub, que habría sido súper divertido si hubiéramos tenido más tiempo.»