Usuario invitado
31 de enero de 2023
El hotel en sí está muy bien, es un hotel rural en la tramontana cerca de Valldemossa, si buscas tranquilidad es ideal para relajarse y disfrutar de la paz del campo. El hotel es edificio con historia. Tiene una piscina infinity muy agradable, y una alberca en la que también te puedes bañar. Por lo general está todo muy limpio y el personal es muy atento y amable. Los desayunos están muy bien y las cenas parece que también (aunque no cenamos allí). En general muy bien, pero demasiado caro para lo que ofrecen, pagamos 390€ por una noche y todo bien, pero hay detalles que por ese precio deberían mejorar, por poner un ejemplo, el armario de nuestra habitación no podíamos cerrarlo, ya que carecía de cerradura o tirador, solo estaba el hueco de haberlo tenido en algún momento, si lo cerrabas corrías el riesgo de no poderlo abrir de nuevo y tenerlo que forzar. Las luces del baño solo se encendían si hacías un previo "juego de interruptores", y para acceder al hotel, tienes que subir por una pista que en algunos tramos se ha rellenado el terreno con grava, en estos tramos debías ir muy muy despacio ya que rozaban los bajos del coche. Son pequeños detalles, pero no merecen los 390€. A destacar la amabilidad del gerente y el resto del personal.