Usuario invitado
20 de marzo de 2024
Es impensable visitar Burdeos y no plantearse ir a una bodega. Nos decidimos por Chateau Pape Clement por su cercanía a la ciudad. A Pessac se llega en tren (una estación desde Gare St Jean) o en el tranvía B, y desde allí un paseo hasta la bodega. Hicimos la vista guiada en francés (también disponible en inglés), pero no nos gustó la guía. Se limitó a "recitar" lo típico (historia del lugar, el proceso de fabricación del vino, las variedades de vinos, etc.), le faltaba estar en contacto con el público y hacernos partícipes del relato. Si no has estado anteriormente en una bodega te será difícil comprender lo que te cuenta, ya que en la visita sólo se ven cavas y toneles, y no la cadena de producción, por lo que tendrás que imaginártelo. Al final hay una degustación de vinos, por cierto, muy ricos (y caros).