Usuario invitado
31 de enero de 2023
La experiencia fue bastante nefasta. Hotel enorme, se nota que las instalaciones fueron creadas pensando en un 5* pero lamentablemente se ve que no tienen como mantenerlas. No llega de lejos ni a un 3*. Por lo que parece, el hotel ahora enfoca sus esfuerzos en llevar grupos enormes a precios asequibles. En nuestra estancia habia un grupo de unas 200 personas celebrando una festividad judía. Los pocos recursos que había estaban destinados a ellos. Lo huéspedes que no perteneciamos a ese grupo, que eramos 5 habitaciones, no existiamos. Todas las zonas comunes estaban bastante dejadas y sucias. Por ejemplo la piscina: - Las cascadas no funcionaba. - Faltaban cientos de gresites, con el peligro de cortes que eso conlleva. - Estaba sucia, llena de tierra, polvo y arena. De todos los restaurantes y bares que salen en su web, solo estaba abierto uno en el cual tuvimos que esperar mas de 90 min para que nos trajeran la cena a pesar de haber solo 4 mesas ocupadas. Comida sin más. Manteles y mesas con manchas, gatos entrando en la zona privada de cocina, etc. Todos los demás, snack bar, otros restaurantes, salon de te, todo cerrado. Desayuno pésimo, diminuto con apenas variedas y enfocado a la creencia kocher. Nosotros optamos al final por salir fuera a hacer las comidas. La limpieza brillaba por su ausencia, habia platos de comida por los pasillos que estuvieron ahi toda nuestra estancia, la orilla de la piscina estaba llena de colillas, vasos de plasticos, pañales de bebé, las hamacas estaban llenas de suciedad...no habia nadie limpiando. Realmente te sentias incomodo. Lo unico destacable fue la habitación, que es enorme y tiene vestidor, salon y un baño tipo spa gigante. Todo muy limpio. A escasos metros del hotel hay una tienda souvenir y chiringuito de playa 'La Mer a dar el bhar' con buen ambiente para comer y cenar. Lo recomiendo sin duda. Por todo esto, lamentablemente, no repetiría ni recomendaría este hotel. Ni cuesta lo que vale, ni es como lo venden.