Usuario invitado
13 de julio de 2022
Un buen hotel, a las afueras del pueblo portuario de Labuan Bajo, desde donde se inician los recorridos por el parque nacional de Komodo, o de la propia isla de Flores. Habitaciones cómodas a un precio razonable (camas con mosquitera), piscina, preciosos jardines y playa, desde la que se ven unos atardeceres que no son de este mundo. Hay que ir preparado con abundante antimosquitos, eso sí, porque en caso contrario los mosquitos te comen, literalmente. Restaurante con una zona exterior muy agradable