Usuario invitado
2 de febrero de 2024
Estuvimos alojados en Casa Zolo, en pareja. Muy linda la habitación y la casona de fines de los 1800 está impecablemente mantenida y decorada. Una belleza los pisos de pinotea y las galerías de campo. Muy bueno el desayuno, con comida fresca, casera, todos los días algo nuevo. El restaurante está muy bien para cenar ahí, platos muy ricos y la atención del personal es excelente. Las degustaciones diarias son muy buenas y el entorno natural del ambiente es de una paz extraordinaria. Flora y fauna a destacar en la naturaleza del lugar. El museo de tapices es deslumbrante y su historia muy rica. Un lugar para disfrutar y añorar volver. Gracias! ♥️