Usuario invitado
15 de septiembre de 2024
Este es un hotel increíble, único. El hotel es hermosísimo, con una decoración zen y de buen gusto (no hay televisión, lo cual se agradece), los jardines (¡que se recorren en bicicleta!) son espectaculares, las habitaciones, las albercas y el spa, perfectos. La comida deliciosa, particularmente los desayunos y las cenas en Kahala. Nuestra habitación era un sueño, todo funcionaba súper bien, las batas, toallas, los productos de baño eran de calidad... y la regadera exterior es un acierto. Pero lo más notable es el servicio, verdaderamente excepcional. Todos son amables, eficientes, al pendiente de cualquier detalle. Ejemplos: nos cambiaron de habitación por una más hermosa de la que habíamos reservado, nos dieron excelentes recomendaciones de qué hacer en Todos Santos, cuando estábamos en las camas en la playa, lejos de todo, se aparece un mesero con dos vasos de agua helada, nos dieron un late check out de cuatro horas sin problema ni cargo alguno, y así... Gracias a los gerentes (Agustín y Oswaldo), a las masajistas Paty y Lucero, a Lily en yoga y a todo el staff en general. Por último, es una delicia cómo huele este lugar, un festín para el olfato con las hierbas y plantas que hay por todas partes. Una experiencia 10/10, vale cada peso gastado.