UUsuario anónimoLa habitación tiene un diseño rústico pero lleno de detalles, con un concepto ecológico y vacacional. La ubicación que nos asignó el hotel también es muy privada, con un balcón que domina toda la bahía y, ocasionalmente, la visita de pequeños animales.
Aunque no tiene playa privada, cuenta con un pequeño muelle al que se puede bajar caminando para hacer snorkel y nadar, y el agua es más clara que en las zonas de playa adyacentes.
Sorprendentemente, el restaurante del hotel es excelente, tanto la comida tailandesa como la occidental están a la altura, por lo que no es necesario salir a cenar fuera.
Un hotel íntimo y exquisito, ¡muy recomendable!
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