SarayMar
31 de agosto de 2024
Me gustaría mucho poner las 5 estrellas porque es un sitio precioso, bien cuidado y las personas que nos han atendido han sido muy profesionales, pero... NO ha estado a la altura en cuanto a la comunicación sobre mis alergias alimentarias. Comuniqué por e-mail días antes de nuestra llegada qué alimentos podía consumir sin problemas para facilitar la logística en el Open Bar (igual que en nuestra anterior reserva en el mes de mayo) ya que en el desayuno hay una gran variedad de alimentos y no es tan complicado poder escoger sin dudar. La respuesta por parte del hotel a mi e-mail fue: "Nos complace poder ayudarle. Nos aseguraremos de transmitir esta información detallada al departamento de F&B para que puedan adaptar su menú de desayuno y el Open Bar a sus necesidades específicas, como se hizo en su visita anterior. Tomamos nota de los alimentos que puede consumir". El día de nuestra llegada lo volvimos a comentar y todo parecía controlado. En los desayunos no he tenido ningún problema, hay mucha variedad de comida y todo de 10, pero en el Open Bar no podía comer nada, así que pregunté por la alternativa. Me dijeron que en cocina nadie sabía nada. Aún así, me ofrecieron jamón, aguacate y frutos rojos. Al día siguiente pasó lo mismo (nadie sabía nada en cocina) y volví a comer lo mismo. Nos comentaron que les faltaba personal, pero nadie sabía nada de la lista de alimentos que puedo consumir. Y aunque es limitada, es suficiente para que pueda haber algo de variedad. Pregunté en recepción si podían variar un poco y si la información había llegado. Me dijeron que por supuesto que sí. Al día siguiente no cambió nada. Volví a preguntar si podía ser variado tras 4 días comiendo lo mismo. Me ofrecieron algo distinto pero a lo que era ALERGICA. Considero que un hotel de 5 estrellas NO puede permitirse ese error tan grave. Por suerte NO lo consumí pero podría haber tenido consecuencias muy graves. Los dos últimos días, GRACIAS a María y Ernesto, pude comer algo distinto. Me consta y me siento agradecida que los y las profesionales de recepción también intentaran hacer llegar la información al departamento correspondiente (Léa, Enrique, Jessica y María) pero me hubiese gustado poder hablar directamente con el director del RedLevel dada la gravedad (alergia alimentaria), algo que no llegó a realizarse ("estaba reunido"). No entiendo cómo no llegó la información a cocina. Me sentí decepcionada ya que en mayo (nuestra anterior estancia), no tuvimos problema porque la cocinera (que ya no está en el hotel, Liedena), se esforzó muchísimo para que tuviese variedad durante los dias en el hotel. Demasiado complicado es salir de casa cuando tienes tantas restricciones alimentarias. Simplemente, espero que está experiencia por escrito, sirva al menos, para que no vuelva a repetirse con nadie. Por último, un abrazo a Pablo, Ángel y Alejandro de la piscina y al staff del desayuno, en especial a Gladys, Lorenzo y Aurelia. ¡Hicieron que nuevamente fuese el mejor m