MARTIN
3 de abril de 2025
Recientemente me alojé en este hotel, que es realmente uno de los mejores de la ciudad. Sin embargo, la ubicación no es muy atractiva para los turistas extranjeros, ya que hay poco turismo en la zona. A pesar de esto, el hotel ofrece algunas comodidades interesantes, especialmente si planeas visitar Lumbini, que está a unos veintitantos kilómetros.
La habitación en la que me alojé estaba bien, pero no era nada del otro mundo. Se notaba un poco el desgaste en los armarios y los enseres, lo que le daba un aire de necesidad de renovación. Además, el suelo también mostraba signos de desgaste.
En cuanto al desayuno, según la página del hotel, se ofrece en plan buffet. Sin embargo, como no había muchos huéspedes durante mi estancia, no se facilitaba ese tipo de desayuno. Esto resultó bastante frustrante, ya que te iban ofreciendo las cosas poco a poco. Te ofrecían café o té primero, luego te preguntaban si querías fruta, luego yogur o pan tostado. Este proceso hizo que lo que podría haber sido un desayuno de 15 minutos se alargara considerablemente.
A pesar de estos inconvenientes, la atención del personal fue bastante buena. Todos fueron muy agradables y serviciales. Nos facilitaron un taxi para visitar Lumbini, donde nació Buda, así como otro taxi para nuestro traslado al aeropuerto.
Sin embargo, tuvimos una experiencia muy desagradable con respecto a las habitaciones. En nuestra primera habitación, donde nos dijeron al principio que nos quedaríamos, apareció una salamandra o lagartija a media tarde. Nos quejamos y nos cambiaron a una segunda habitación donde se suponía que no habría ningún problema pero antes de dormir otra vez una lagartija. Pero al día siguiente, apenas amaneció, volvió a ocurrir lo mismo por tercera vez apareció otra lagartija en nuestra habitación. Salió de los huecos donde están los armarios y se escondió detrás del televisor en los agujeros para los cables de conexión. La verdad es que ya no daba lo mismo porque estábamos a punto de marcharnos del hotel. La explicación del personal responsable fue que tenían un problema con las lagartijas y que se lo dirían al propietario para intentar resolverlo. Me parece chocante que en tres habitaciones diferentes tuviéramos el mismo problema; no puede ser esto un hotel que se supone que es de cuatro estrellas.
En resumen, aunque el hotel tiene sus áreas de mejora y presenta cierto desgaste, sigue siendo una opción razonable en la ciudad si buscas comodidad y acceso a Lumbini. Sin embargo, la situación con las lagartijas es inaceptable para un establecimiento de su categoría.