Usuario invitado
13 de julio de 2023
Un hotel con mucho potencial, es bonito y con una decoración agradable, las vistas son muy buenas al estar en plena naturaleza, pero su personal es de lo más seco, poco agradables para estar de cara al público. incluso si tienes algún problema, no tienen un seguimiento del huésped como en otros hoteles, te ven, y ni siquiera te preguntan si el problema ha quedado solucionado, se desentienden totalmente, exceptuando a Cristina en la recepción y a Rocío (una de sus camareras) que son las más agradables. La piscina, por mucho que esté en pleno campo, como dicen ellos, no tiene un mantenimiento decente, las juntas del fondo de la piscina están negras, las hojas que caen, pueden estar días y días hundidas en el mismo sitio (eso quiere decir que no pasan el limpia fondos a diario, por mucho que digan que si). El desayuno siempre es el mismo, no lo tienen acondicionado para el calor que hace, los quesos, donuts.... derretidos, el "buffet caliente" todo lo contrario: te lo encuentras todo frio (huevos, tortilla, salchichas....), sin hablar que aunque bajes con media hora de margen antes de que cierre el buffet tienes que estar pidiendo constantemente que repongan la mayoría de las cosas... se hace incómodo que no presten ellos la suficiente atención. Las habitaciones amplias, remodeladas, excepto el baño que no está reformado y que no tiene demasiada intimidad con la puerta de cristal que tiene. Las camas no son las más cómodas del mundo, son de muelles y como te toque una que no hayan cambiado, tu espalda va a sufrir. Las almohadas hiper blandas, es como dormir directamente en el colchón, en esto si que deberían mejorar, el descanso es lo primordial en un hotel de 4 estrellas. A veces, es difícil estar en las terrazas puesto que viene un olor terrible, ya que están justo en frente a una depuradora y con el aire llega el olor. Hotel muy desaprovechado, que lo tendrían todo para ser un pedazo de hotel, pero la dejadez en muchos casos hace que no funcione como debería.