José Luis V
8 de agosto de 2024
Sabíamos que el Parador de Artíes estaba pendiente de una reforma en profundidad (que nos han dicho se producirá en 2026) y que no íbamos a disponer de aire acondicionado en nuestra habitación (a 29º al llegar). Estos inconvenientes no han impedido que nuestra estancia haya resultado de lo más agradable, gracias a la amabilidad y profesionalidad de todos los empleados. La habitación asignada, en el segundo piso, ha sido amplia y cómoda, salvo el cuarto de baño, muy pequeño para su uso por parte de dos personas, a causa de la situación de la puerta de entrada. El servicio de limpieza de la habitación ha sido impecable y superrápido. Las vistas desde la pequeña ventana de la habitación no han podido ser mejores: el impresionante Montardo al fondo y la iglesia y las casas del pueblo en primer plano. Una imagen inolvidable. Los desayunos han sido lo mejor de lo mejor: abundancia de panes y bollería, así como variedad de embutidos, quesos, frutas y demás alimentos. Todo lo pedido a cocina (tortilla, huevos revueltos) se ha servido a plena satisfacción. Idéntica impresión hemos sacado de las cenas, con platos de excelente calidad, aunque para una estancia de ocho días como la nuestra la carta nos ha parecido algo insuficiente y repetitiva. Magnífico el jefe de comedor, servicial y atento, así como el resto del equipo, entre los que destacamos a Antonia, a Christian y a Moisés, que merecen una felicitación. La piscina, con su parte interior y exterior, no es muy grande, pero está situada en un entorno muy agradable, con suficientes tumbonas disponibles. El agua estaba muy limpia y a buena temperatura.