Hilton Dead Sea Resort & Spa de Sweimeh está con fácil acceso al centro de convenciones y a menos de 15 minutos en coche de Playa de Amán y Complejo panorámico del mar Muerto. Además, este complejo de playa se encuentra a 26,3 km de Lugar sagrado Betania más allá del Jordán y a 29,8 km de Puente Allenby.
Sumérgete en una de las 2 piscinas al aire libre, o disfruta de otras instalaciones recreativas, como una discoteca y un centro de bienestar abierto las 24 horas. Encontrarás también conexión a Internet wifi gratis, servicios de conserjería y servicio de cuidado infantil (de pago).
Degusta algo de cocina italiana en BACCHUS, uno de los 7 restaurantes de este complejo turístico. El alojamiento también te ofrece servicio de habitaciones las 24 horas y una cafetería. Apaga tu sed en uno de estos bares: el lounge, el que hay junto a la playa o el que hay junto a la piscina. Se ofrece un desayuno completo todos los días de 07:00 a 11:00 con un coste adicional. LOCALIZE
Tendrás un centro de negocios, tintorería y un servicio de recepción las 24 horas a tu disposición. Hay un aparcamiento con asistencia gratuito disponible.
Disfruta de una agradable estancia en una de las 275 habitaciones con televisión de pantalla plana. La conexión wifi gratis te mantendrá en contacto con los tuyos. Además, podrás disfrutar de canales por cable. El cuarto de baño está provisto de artículos de higiene personal gratuitos y bidés. Entre las comodidades, se incluyen caja fuerte (cabe un portátil), hervidor eléctrico y teléfono.
«Experiencia normal. La mitad de las piscinas estaban cerradas en reformas, que quizá por la época que es aprovechan para remodelarlas.
La habitación amplia y limpia, pero no esperes todos los servicios de un 5 estrellas en España, porque deja bastante que desear.
El desayuno, genial y abundante, incluso puedes pedir aguacate y te lo sirven de dentro porque en el buffet no lo hay.
El servicio en general bien, a excepción del chico que estaba en el guarda maletas, que no un amago de sacarlas ha hecho, pidiéndonos que entráramos nosotros a cogerlas al cuarto y las sacáramos del hueco donde estaban. Al igual que el aparcacoches, que quizá esperaba un coche lujoso y nos ha mirado por encima del hombro (¿que espera de un coche de alquiler?).
Deberían valorar al cliente por igual aunque no vaya ostentando nada.»